Este es un blog de prueba el verdadero es foleteza no lo borrè por que cuando lo querìa suprimir ya tenìa comentarios. Ahora ya no se puede comentar en este espacio pero en mi verdadero blog foleteza si puedes comentar lo que quieras.

jueves, 3 de mayo de 2007

Tal vez el gritar ayude
por que la paciencia nunca.
Quizás si grito alcances a escucharme
en tu mundo rebuscado, ilógico.

Debería incrustarme en la pared
quedarme plano, frío, ambiguo,
nadie notaria, nadie escucharia el quejido
Me pintarian de blanco y colgarian cuadros.

O meterme en en las aspas del ventilador
Dar vueltas hasta perder la conciencia
así no recordaria quien eres.
Girando la vida es simple, deja de moverte.

Se que te escondes en algún lugar,
se que estás escondida aquí,
¿no sientes las mordidas en tus labios
cuando habitas en mi lápiz?

¿No sientes como te rompo los oidos
cuando te metes en la caja del piano?

Volverás simplemente a callar bocas
y regresarás segregando tu sonrisa difusa.
Mientras, yo sigo tomando el mismo café
con sus dos cucharadas de insomnio.

Tan imprescindible tu añoranza pueril
como tus puritanos deseos carnales
¿Te han abierto las piernas sólo con
el propósito de gritar la palabra "deseo"?

En tí la romanza me suena profana
como el deseo de que te atragantes en sangre.
Mejor sería atiborrarte en un cajón de gusanos
después sólo tendría que desmanchar las paredes

Debería clavar en tus ojos esta pluma
para evitar que veas mis palabras
Deberías desollarme y lamer mi sangre
para que así, degustes mi dolor

En el momento exacto de los olvidos
donde no recordé que el octavo día es fértil
e ignoraste tu aversión hacia la maternidad.
Ni siquiera dijimos el trillado te amo.

Es cierto, no pude evitarlo. Lo sábes
recuerda que estaba amarrado.
Tal vez después hubo venganza. Alterna. Subsecuente.
Pero robaste mi libertrad y lograste el objetivo. fuí tuyo.

En el preciso instante de los recuerdos
cuando me hiciste ver cuanto necesitaba un abrazo.
Recordaste todo y oí tu murmuro. Puta madre
Reía, no sé si de nervios o de satisfacción y también reías.

Y cuando debíamos recordar, volvimos al principo
donde se olvida todo, menos que somos dos